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La cosecha fina atraviesa una diversidad de desarrollo debido al exceso de lluvias

19.10.2014 16:05
 

“Si analizamos las lluvias en el período de siembra de los cultivos invernales, vemos una diferencia de 240 milímetros acumulados este año. Esta situación, no habitual en la zona semiárida, ha generado en algunos casos la falta de piso para sembrar los cereales a tiempo, lo que provoca, al día de hoy, una gran diversidad en los estados”.

Así se expresó María Elena Antonelli, de la Dirección de Estudios Económicos de la Bolsa de Cereales de Bahía Blanca.

“Aquellos cultivos, tanto de trigo como de cebada, que se implantaron en los meses de mayo y de junio, presentan un desarrollo muy bueno, en elongación de tallo entre el primer y el segundo nudo detectable”, agregó.

“En contrapartida, los cereales sembrados entre julio y principio de agosto, si bien presentan buen estado de desarrollo, están en una escala menor de macollaje”, explicó.

Antonelli también dijo que el exceso de agua durante la siembra y emergencia provocó una serie de situaciones que afectó el cultivo, entre ellas falta de oxigenación y desarrollo de las raíces, posible lavado de los nutrientes y menor radiación por el gran número de días nublados.

“Todos estos factores han provocado que los cultivos, si bien presentan buena reserva de agua en el perfil, no se hayan desarrollado lo esperado”, manifestó.

La evaluación está realizada por la BCP para los 12 partidos del sudoeste bonaerense que, en esta campaña, atraviesa una situación inusitada en cuanto a las precipitaciones acumuladas.

De acuerdo con la cifras editadas por la BCP, provistas por el ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, hasta este septiembre los pluviómetros registraron un promedio de 600 milímetros, frente a los 360 mm. de igual período del año anterior (+ 65%).

Respecto de la fertilización, y si bien los precios de los cereales no acompañan a la muy buena campaña agrícola desde lo climático, Antonelli señaló que muchos productores de la región apostaron a los cereales de fina y fertilizaron sobre el cultivo ya emergido.

En cuanto a plagas, sobre cebada se registraron casos de ramularia, scaldadura y mancha en red. Y en trigo, se observó la presencia de septoria. “Según el grado de incidencia, se realizaron controles fúngicos. En cuanto a insectos, gran número de colómbolos han merecido la aplicación de clorpirifos”, explicó Antonelli.

fuente: la nueva

 

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Creado por Julio Torreguitart