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EL VIAJERO...LOS MALABARISTAS DEL SEMÁFORO

08.11.2014 09:21

Entre el rebusque y una nueva cultura.

Esta nueva forma de trabajo vino para quedarse, en ciudades grandes es comun ver cuando se pone la luz roja, muchos jovenes que hacen malabares y luego pasan con una gorra por cada auto, en nuestra ciudad pringles hace poco que llego un joven de Tres Arroyos, el cual viene a dedo hasta nuestra ciudad para rebuscar y esperar a la suerte llegar. 

Ante las grandes dificultades económicas que afrontan cientos de familias, los semáforos se han convertido en un espacio propicio para rebuscarse a diario un modo de vivir. En medio de muchas formas surge un nuevo mecanismo de rebusque, que se diferencia de los demás: El malabarismo. 

Tres machetes que se lanzan y se alternan en el aire, son toda la materia prima que requieren. EPS, primas, cesantías, vacaciones y pensión, son términos ajenos al dialecto de quienes a diario se estacionan en un semáforo a conseguir el sustento diario. Mientras, los niños en las calles dejan de lado sus cuadernos y juguetes. Imitan a los adultos y especializan su trabajo: pasan de ser limpiavidrios a Malabaristas.

Nace otro tipo de Mercado Informal.

El malabarismo en el semáforo es una actividad promovida desde el sur del continente. Se inició en Argentina, desde 1991, promovido por la fundación El Circo Social del Sur. Esta institución tuvo la iniciativa de utilizar el tiempo libre de los jóvenes pertenecientes a sectores marginados, para capacitarlos en el aprendizaje técnico de malabares, zancos y acrobacias, con el fin de alejarlos de un mundo vulnerable a las drogas y la violencia. A partir de esto, empezaron a verse en los semáforos estudiantes de El Circo, utilizando sus conocimientos para ponerlos en la escena callejera.

Un nuevo auge comienza a invadir no solo a toda Argentina, sino que empieza a expandirse hacia otros países del norte (entre ellos Chile y Ecuador), hasta llegar por el sur a Colombia. Poco a poco se empieza a ver en los parques y calles de Cali payasos, acróbatas y malabaristas. Una nueva forma de mercado informal nacía en el semáforo sin avisar, ya no se vendía un producto o se ofrecía un servicio (limpiar vidrios o revisar las llantas), ahora se brindaba un espectáculo público: los malabares.

Los propios Argentinos o Chilenos que llegan a la ciudad, después de recorrer algunos países, empiezan a ser imitados por niños, jóvenes y adultos que ven en dicha actividad una nueva tabla de salvación ante las escasas posibilidades de obtener un ingreso económico.

Pero no son los inmigrantes los únicos que promueven dicha actividad. En Cali existe una fundación similar a la que labora en Argentina. Circo Para Todos también funciona en los sectores marginados de la ciudad, formando a los jóvenes con el mismo objetivo de cambiar las actividades lúdicas por el ocio y así prevenir la drogadicción y la violencia. Aunque Circo Para Todos no forma para que salgan a los semáforos, los que no ingresan ven lo que allí hacen, practican en las calles y con lo mínimo aprendido se arrojan a un semáforo a cambiar sus malabares por una moneda.


Este joven viajante sin posibilidades de ubicarse en un empleo, ha podido suplir sus necesidades a través de su trabajo como malabarista en los semáforos. Seis horas promedio haciendo piruetas con pelotas  al aire, bajo el rigor del sol, son necesarias para tener un trabajo.

  

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Creado por Julio Torreguitart