Noticias con mirada de periodistas

Comenzó el primer Juicio por jurados con gente de nuestra ciudad

14.04.2015 21:57
Tal como estaba anunciado, esta mañana, comenzó en el Tribunal Oral Criminal Nº1 en la ciudad de Tres Arroyos el primer Juicio por Jurados. Fueron 26 personas las que se presentaron, de las cuales algunas fueron recusadas y otras argumentaron impedimentos por ley. Finalizado esto, minutos antes del mediodía, quedó conformado el Jurado con 12 titulares y seis suplentes, en igual cantidad de hombres y mujeres.
 
Cabe aclarar que fueron convocados de diferentes lugares, tales como Tres Arroyos, Bahía Blanca, Coronel Pringles, Puan, Carmen de Patagones, Pigüé,  y Pasman (Coronel Suárez).
 
Seguidamente hubo un cuarto intermedio para el almuerzo y aproximadamente a las 13:30 horas se tomó juramento a las personas, se les indicó cuales eran las prohibiciones en su función y se les dieron específicas instrucciones para desenvolverse como jurados.
 
El juicio que se lleva adelante es por un robo ocurrido en febrero de 2014 en un comercio de nuestra ciudad, y el único imputado hasta el momento es Juan Carlos Martínez, que fue detenido ese mismo día, y luego de seguir los pasos legales, fue alojado en la Unidad Penitenciaria Nº4 de Villa Floresta.
 
Hoy testimoniaron seis personas,  y otras dos fueron desistidos por el fiscal Gabriel Lopazzo.
 
Mañana se retomará el juicio aproximadamente a las 9:30 horas donde declararán peritos técnicos y de no mediar inconvenientes se presentarían los alegatos.
 
La mayoría de los jurados pernoctará en nuestra ciudad, y algunos pocos, con custodia policial, vuelven a su lugar de origen para presentarse mañana a cumplir con su función.
 
No culpable: el veredicto del primer juicio por jurados en Bahía
 
El primer juicio por jurados de la ciudad de Bahía Blanca tuvo un veredicto absolutorio al hallar inocente a Jonathan Marín del homicidio de su cuñado ocurrido en una playa cercana a Carmen de Patagones en febrero de este año.
 
Luego de los alegatos del fiscal Long y de los abogados defensores de Marín, los doce jurados deliberaron durante 30 minutos para fallar a favor del imputado.
 
Tras conocerse el veredicto, hubo incidentes entre familiares del acusado y allegados al absuelto que rápidamente fueron apaciguados por personal de seguridad del Poder Judicial.
 
La audiencia, presidida por el doctor Raúl Guillermo López Camelo, comenzó demorada por la ausencia de dos de los jurados. Uno de ellos debió ser reemplazado por un suplente y el restante debió ser llevado por la fuerza pública.
 
En su exposición Long había tildado de inadmisible la teatralización de Marín y no dudó en mencionar que se trató de un claro caso de homicidio. “Debemos dar un mensaje de vida y esa es responsabilidad de ustedes, quienes deben condenarlo”, le manifestó al jurado haciendo hincapié en una minuciosa descripción de las heridas de Castillo.
 
Por su parte, el abogado defensor Manuel Mazza se apoyó en que su defendido reconoció el hecho, que es un trabajador que no tiene antecedentes y le dejó flotando la siguiente pregunta al jurado implorándole que lo declaren inocente: ¿ustedes quieren familiares como camorreros y pendencieros como Castillo o a alguien que arriesgo su libertad y salió en defensa de su familia?
 
El jurado estuvo compuesto por tres amas de casa, dos estudiantes universitarios, un jubilado, un albañil, dos metalúrgicos, un veterinario, un imprentero, una recepcionista y un preceptor de colegio secundario.
 
El juicio bajo esta modalidad se aplica para los delitos que estipulan penas superiores a los 15 años de prisión. Para la condena se requerían diez o más votos y la unanimidad en caso en que el delito tenga prevista pena de prisión o reclusión perpetua. Si había nueve votos, la ley prevé el jurado estancado, es decir, el juez les da más tiempo para deliberar. Si no cambian las posiciones el fiscal puede pedir el nuevo juicio. Si había ocho o menos votos, no se puede dar un veredicto de culpabilidad, cabiéndole el beneficio de la duda al imputado.

twits a: @dinoderadio

Creado por Julio Torreguitart